Rechazo a las infames guerras de la locura

Rechazo a las infames guerras de la locura

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Una guerra solamente se justifica en defensa de la patria frente a una fuerza invasora.
Pero hay de guerras a guerras.


La de Rusia contra Ucrania tiene su germen en la desaparición de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS)y tras la constitución de Ucrania como país que tiene parcialmente una población rusa que habla ruso y desea vivir en Rusia y otra que desea permanecer allí; y el líder Vladimir Putin ha aprovechado la coyuntura para intentar recuperar parte del territorio y para reincorporar a su país riqueza, producción, productividad y parte de las plantas e instalaciones estratégicas que posee el país gobernado por Volodimir Zelensky.


Me parece que merced a la diplomacia y a la influencia política internacional en el corto plazo podrá haber un cese al fuego en esa región, que en el mediano iniciarán un periodo de largas discusiones y que, finalmente, en el largo plazo las partes podrán acordar negociaciones económicas, financieras y políticas más una reubicación del conglomerado ruso que vive en Ucrania, dentro de Rusia o en parte del territorio ucraniano, pero bajo la anexión y control ruso como desea Putin, pero habrá que conocer la propuesta y la aceptación de Zelensky.


Algo bueno habrá de ocurrir, pero lo que urge es que la masacre termine y que se acuerde la paz para que exista tranquilidad, pues los ucranianos no están de brazos cruzados y también responden y disparan. Hay muertos en ambos frentes pero los más y la destrucción física mayor ha ocurrido en Ucrania.


Esta guerra ha ocupado la atención mundial durante más de un año y solamente ha sido superada mediaticamente por la que ahora se libra en Oriente Medio entre Israel y Hamas, ademas del involucramiento de Irán y de otros grupos radicales de países vecinos.
En esta guerra el origen y el devenir histórico son las luchas ancestrales y milenarias entre judíos y palestinos por sus territorios, las cuales también deben cesar con soluciones, pues la violencia y las masacres que se observan son tan atroces, infames y de tan lesa humanidad como las que inspiró y dirigió Adolfo Hitler durante la segunda guerra mundial.


La solución final a este conflicto tan añejo habrá de lograrse -con el paso del tiempo- con el reconocimiento maduro y civilizado del Estado de Israel por parte de los grupos palestinos y de la otra parte con el reconocimiento israelita del Estado Palestino, y bienvenida la paz.
¿Acaso existe alguien que en su sano juicio esté de acuerdo con el infame y artero ataque del grupo radical y terrorista Hamas a los 280 jóvenes inocentes israelíes asesinados en un festival musical en su propio territorio?
Y también: ¿Acaso existe alguien que en su sano juicio esté de acuerdo con las arteras, demoledoras, fratricidas y horrorosas agresiones que en respuesta excesiva propina el ejército israelí a la población palestina bajo la inspiración y dirección del Primer Ministro Benjamín Netanyahu?
¿Qué culpa tiene la población palestina inocente y no terrorista como para ser masacrada inmisericordemente y sin distinción alguna por las fuerzas israelitas?
Por lo visto para ambos bandos la política y la diplomacia están muy lejos de ser elementos de solución al conflicto, y lamentablemente han preferido la guerra y la destrucción, y no se avisora el cese definitivo en el corto plazo.


Para lograr acuerdos pacificadores se requieren mejores y más eficaces negociadores, capaces y dispuestos en verdad a lograr una paz duradera.
Lamentablemente ni el señor Antonio Guterres ni la ONU en su conjunto que él lidera han podido poner un alto a las dos guerras de la locura que aquí refiero.
Estados Unidos de América ha sido un factor importante de apoyo a Ucrania y a Israel; y lo peor es que la guerra iniciada entre Hamas e Israel podría extenderse con el riesgo de una conflagración regional y mundial a todas luces lesiva para la humanidad.


Para colmo existen otras locuras derivadas de las ya mencionadas: Israel atacó las oficinas del Consulado de Irán en Siria y ante ello las fuerzas militares iraníes respondieron con más de cien artefactos de alta peligrosidad que pudieron quitar la vida a miles de israelitas, pero afortunadamente el sistema de seguridad de Israel pudo defender su cielo y su territorio al contener los ataques con excepción de uno que hirió a una menor. Pero no satisfecho con ello Israel accionó otra locura, y atacó posiciones en Líbano provocando con ello la ira del grupo también radical y terrorista Hezbolá que se sintió agredido, y no tardó en responder con una locura adicional.


Y ahora Irán amenaza en el sentido de que si Israel continúa con sus ataques, ellos con sus armas destructoras desaparecerán a Israel; y mientras tanto el señor Netanyahu exige el desplazamiento de un millón de palestinos inocentes so pena de bombardear la región de Gaza donde se encuentra actualmente asentada esa población.


¡Qué horror!
Urge que los líderes involucrados en estas refriegas y en estos conflictos encuentren un momento de paz, conciencia humanista, raciocinio, prudencia y visión, impregnados de un verdadero espíritu pacifista y de concordia, cediendo algo cada una de las partes, para que se abandonen los excesos y se acuerde una paz duradera y definitiva.


No es casual que se estén presentando protestas contra las agresiones de Israel a Palestina en la mayor parte del mundo, México incluido. Estas manifestaciones nos recuerdan las suscitadas contra la guerra en Vietnam de la que Estados Unidos salió derrotado.
Hoy en día luchar y pugnar por la paz en Ucrania y en Oriente medio es vital.

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